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lunes, 22 de junio de 2015

ESTABLECER LÍMITES EN LOS NIÑOS CON TDAH

Los padres de niños con TDAH tienen un panorama desafiante más no imposible, al establecer reglamentos a su comportamiento.
Es importante considerar los siguientes aspectos al momento de establecer límites: 

· No sentirnos culpables de poner los límites y mucho menos de aplicar la consecuencia lógica. Esta debe reparar el daño y ser congruente con la edad. Las reglas o rutinas que se establezcan no deben confundir a los niños si la flexibilidad varía un día a otro.

· No permitir la falta de respeto y la lucha de poderes. Por tanto, evitar establecer una orden anteponiendo “Yo quiero” “Yo lo ordeno”

· No amenazar sobre “se lo voy a decir a tu padre”, “te voy a castigar” (y no lo hacemos)

· No suplicar, no pedir “por favor”, ya que se pierde la autoridad, nos ven vulnerables, débiles.

· No gritar: los mueve el miedo, la violencia genera violencia. Sin embargo, es oportuno establecer órdenes con frases cortas y precisas (ej. No es lo mismo indicar “pórtate bien” a “puedes salir a jugar de 5 a 7 de la tarde”

· Acompañar lo que digo (7%), con mi postura corporal (55%) y tono de voz (38%). Se sugiere establecer una orden enfatizando que comportamiento es el adecuado y el esperado por los padres: Ej. No es lo mismo indicar “no corras” a “cruza la calle de manera tranquila y observa ambos lados de la calle”

· No manipular: a través des la culpa. Ej. “me estas enfermando”

· No sobornar, ni chantajear.

· Establecer una consecuencia positiva o negativa al límite señalado, y aplicarla en caso de que SI o NO se cumpla respectivamente.

· Pregonar con el ejemplo. Estar calmados, hablar tranquilamente, mantener el autocontrol en las emociones.

· Dar alternativas donde el niño pueda elegir pero dentro de mis límites. Ej. Vamos a una fiesta escoge entre estos 2 vestidos.

· En la adolescencia hay que negociar pero no dejarnos ganar y perder el control y la autoridad. Esto los hace sentir que sus padres son flexibles, confiables, comprensivos y que mantienen la autoridad.

Para concluir, para los padres el establecimiento de límites sugiere considerar las expectativas sobre sus hijos como algo realista, acorde a su etapa de desarrollo y características individuales.
Es oportuno no caer en exigencias extremas pues motivan a que el niño esté en constante estrés y sentirá que no cumplen con las expectativas, consiguiendo entonces una baja autoestima.

Las rutinas conformadas por cada familia, en función de lo que va surgiendo, le fomentaran actuar de la forma más óptima ante circunstancias o problemas de la vida cotidiana.

Basado en un artículo de http://serpadres.com

miércoles, 10 de junio de 2015

Entender el TDAH es el primer paso


Entender el TDAH es el primer paso que debe dar cualquiera que trate en su día a día con personas que lo padecen y que quiera ayudarles.

¿Qué es el TDAH?

TDAH son las siglas del Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad. Y quiero empezar por esto aunque a algunos os resulte más que obvio y conocido, por un detalle del nombre en el que no siempre nos fijamos todos. Dice “y/o Hiperactividad” y esto supone que no toda persona con TDAH es “Hiperactiva” ni “Inatenta”, sino que depende de los síntomas que presente el tipo de TDAH en el que la incluyamos.

¿Y qué tipos hay?

Pues en función de los síntomas que más predominen, el TDAH puede ser:
Con Predominio de Inatención
Con Predominio de Hiperactividad e Impulsividad
Con Existencia de ambos tipos de síntomas

¿Por qué ocurre el TDAH? ¿Cuándo empieza?

Puedo decirles sin ningún dificultad que con el TDAH se nace en la inmensa mayoría de los casos, no se hace. Esto se debe a que el origen del problema es una predisposición genética, es decir, que se hereda.
Lo que se hereda es una tendencia a presentar un desarrollo madurativo más lento de las áreas de las áreas del cerebro que controlan la atención, la hiperactividad y la impulsividad.
Ahora saben por qué digo que Entender el TDAH es el Primer Paso. Uno nace con unos determinados genes y estos, en función del ambiente en que se desarrolla cada persona, pueden influir de forma muy importante en la aparición del problema.

Esto hace que desde pequeña una persona con TDAH tenga un funcionamiento de su cerebro y por lo tanto un comportamiento diferente al que estamos acostumbrados. Por eso hay muchas ocasiones en la que no entendemos por qué hacen algunas cosas o por qué se comportan de cierta manera. Como familia de alguien con TDAH, hace falta entender cómo funciona su cerebro y cómo ve el mundo para poder ayudarle mejor.
Pero también hay algunas situaciones graves que pueden provocarlo. ¿Cómo es esto? Pues esto se debe a que las áreas del cerebro implicadas en el TDAH están muy bien determinadas y se sabe que cualquier lesión que les afecte puede provocar los síntomas de TDAH como por ejemplo una falta de oxígeno al nacer, un traumatismo craneal grave…

¿Qué síntomas provoca?

En el TDAH pueden aparecer los síntomas descritos en las líneas anteriores en diferentes proporciones.
Se les llama síntomas “nucleares”

 El Déficit de Atención y las dificultades de concentración es uno de los problemas principales de TDAH. En general, afecta a la capacidad de rendimiento académico o profesional según la edad. Aparece desde el principio aunque no siempre podamos detectarlo pronto. ¿Y por qué es difícil de detectar? Pues porque cuando los niños son pequeños lo que más llama la atención es la hiperactividad. Debemos tener cuidado porque cuando aparece el Déficit de Atención sin Hiperactividad, es habitual que haya un importante retraso en el diagnóstico y por lo tanto, consecuencias muy negativas en el ámbito escolar.
En general estos niños son catalogados por sus profesores y padres como niños listos pero “vagos” o “flojos”, con poca motivación.

La Hiperactividad provoca generalmente problemas de relaciones sociales a cualquier edad.
Cuando son pequeño son muy “intensos” en su contacto físico, insisten mucho en sus ideas, no dejan jugar a los demás… y esto hace que los demás e cansen con facilidad de ellos y los rechacen. No los invitan a los cumpleaños, no quiere jugar con ellos… y esto les hace pasar mucho tiempo solos. Esto los desmoraliza.
En los adultos la Hiperactividad es percibida como ansiedad, inquietud y esto tampoco es bien percibido por el entorno, ya sea familiar o profesional. La familia y en especial la pareja tienen la sensación de que su marido o su  mujer siempre está sin parar, no se relaja y eso predispone y altera. En el trabajo la situación puede ser insostenible.

La Impulsividad es especialmente grave en la pubertad y la adolescencia. Todos los padres sabemos  que en esta edad las cosas se ponen complicadas con cualquier muchacho, pero con los que tienen TDAH, la cosa puede salirse de todo parámetro.

A esa edad, la evolución sin una detección temprana y un tratamiento precoz lleva aparejados generalmente problemas importantes en los resultados académicos, las relaciones sociales y la relación con los padres.
Esta situación prolongada en los años mina la moral de los chicos y les lleva a asumir su “papel” de malos estudiantes, craduras, flojos… hasta llegar a creérselo y no plantearse que cambiarlo sea posible.
Si además esta situación  está unida a unos hábitos familiares inadecuados. Excesiva permisividad, miedo de la familia a las reacciones del chico, ausencia de consecuencias por las malas conductas… el Joven  tiene un importante refuerzo  para mantener sus rutinas y ninguna motivación para cambiarlas.

Esto desencadena con frecuencia en rechazo al problema y por supuesto,  el negarse  al tratamiento. No quieren cambiar el “rol de tirano” que se han ganado en estos años.

Las Comorbilidades

Además de los síntomas “nucleares”, también pueden aparecer otros problemas añadidos, ya sean derivados de los anteriores o porque aparezcan a la vez. A estos síntomas acompañantes se les llama “comorbilidades” y a veces son más importantes y provocan más consecuencias que los propios síntomas “nucleares”
– Trastornos del aprendizaje
– Trastornos de Conducta
– Trastornos del Ánimo
– Trastornos del Sueño
– Tics
– Trastorno de Coordinación

¿Cómo se diagnostica? 
Pues el diagnóstico es “clínico” es decir, depende de la pericia y experiencia del profesional que evalúa al paciente y del cumplimiento de una serie de criterios de diagnósticos que están definidos muy claramente en el DSM5.

El DSM5 es el Manual de Clasificación de Enfermedades que establece los criterios necesarios para el diagnóstico de multitud de trastornos y a través del cual debemos hacer la evaluación de nuestros pacientes.


El resumen de todo esto es que si el profesional que le atiende conoce bien el problema tendrá muchas más opciones de tener un diagnóstico acerado. Por lo tanto. Seleccione bien al profesional, pida referencias, contacta con asociaciones de familiares que te puedan informar y recomendar.

Fuente: Manuel Antonio Fernandez- Neuro Pediatra

domingo, 7 de junio de 2015

TDAH Y CÓMO DEBEN MANEJARLO LOS MAESTROS

Aproximadamente por cada 20 niños existe un alumno con Trastorno por Déficit de Atención, de manera que todo maestro debe estar preparado para conocer este trastorno y su manejo. Es en la escuela donde el niño puede pasar los peores o los mejores momentos de su vida como TDAH.
La experiencia con un mal maestro puede ser devastadora para un niño con este problema o bien una gran ventaja, por lo que si tienes un hijo con TDAH, es importante que revises la siguiente información y se la hagas llegar a sus maestros:

1.- El niño con Trastorno por Déficit de Atención debe ser tratado como tal: El maestro no debe esperar que el niño se comporte “normal”

2.- Un manejo adecuado de la situación en clase: Básicamente consiste en manejar dos tipos de comportamientos distintos en donde se debe diferenciar el comportamiento incorrecto deliberado del problema de hiperactividad y distracción que en ocasiones escapan del control del niño, y no deben sancionarse. Es aquí donde las habilidades pedagógicas del maestro deben hacerse  notar.

3.-Prevención de problemas: Para ayudarlo a controlar la hiperactividad se puede poner al niño a hacer tareas motoras dentro del salón, como sacar punta a los lápices, o  hacer encargos para el docente. Es ayudarle a drenar csu necesidad orgánica y kinestésica de moverse.
Una buena estrategia puede ser el  ubicar al niño con TDAH al frente del salón, y lejos de distractores como la ventana. También es positivo el descubrir en qué es bueno y maximizar el empleo de esta aptitud.  Y dentro de la jornada es beneficioso mantener visibles las normas del aula y recordatorios específicos que ayude al niño a ubicarse y enfocarse en sus actividades.

4.- Dirección especial para el niño: El niño con TDAH necesita un poco más de atención. Hay que revisar su trabajo con mayor frecuencia ya que el elogio y la gratificación inmediata son los mecanismos que generaran los cambios positivos. Al darle instrucciones trae mejores resultados acercarnos a él luego de dar las instrucciones generales repitiéndolas de manera más concreta y sencilla.

5.- La relación con los padres del niño: Los padres no son la causa del TDAH, sin embargo la educación del niño no está sólo a cargo del maestro; el niño debe ser educado y reforzado también en casa, brindándole el apoyo terapéutico adecuado. Además los padres deberán tomar en cuenta que el maestro tiene a su cargo otros alumnos y que no puede darle toda la atención a un solo niño, por lo que como padres deberán estar atentos a colaborar con el  docente

6.- Hay que conocer sobre el proceso terapéutico del niño: La información que proporciona el maestro es esencial, por lo que deberá enviar informaciones regulares o hablar con los padres sobre el comportamiento del niño.
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martes, 26 de mayo de 2015

TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE Y TDAH

Los niños con TND tienen un patrón de comportamiento colérico, violento y disruptivo hacia sus padres, cuidadores y otras figuras con autoridad. Antes de la pubertad, el TND es más común en los chicos, pero después tiene la misma incidencia en ambos sexos. Es frecuente esta situación de doble diagnóstico de TDAH y TND; se estima que el 40 por ciento de los niños con TDAH tienen TND.

El vínculo impulsivo/desafiante

Para entender por qué se da con tanta frecuencia el TND en niños con TDAH, debemos conocer las dos dimensiones del trastorno, sus componentes emocional y social, dice Barkley. La frustración, la impaciencia y la ira son parte del componente emocional. Las peleas y el desafío rotundo, del componente social.

La mayoría de los niños con TDAH son impulsivos; esto lleva al componente emocional del TND. “En las personas con TDAH, las emociones se expresan de forma inmediata, mientras que las demás son capaces de contener sus sentimientos”, dice Barkley. Por eso el pequeño subgrupo de niños con TDAH de tipo inatento es menos propenso a desarrollar TND. Los niños que tienen TDAH y una intensa impulsividad son proclives a presentar TND.

La ira y la frustración son difíciles de manejar en un niño con TND y TDAH, pero es el desafío lo que dispara el estrés familiar causado por el TND. Lo sorprendente es que los padres alimentan ese desafío. Si un padre se apresura a ceder en cuanto el niño tiene una rabieta, éste aprende que puede manipular las situaciones enfadándose y provocando una pelea. Este aspecto del TND es un comportamiento aprendido, que se puede desaprender mediante la terapia conductual.

Primero el TDAH, luego el TND

Antes de abordar el TND de un niño es importante controlar su TDAH, ya que cuando reducimos la hiperactividad, la impulsividad y la inatención de un niño, hay mayor probabilidad de observar una mejoría simultánea de la conducta negativista, aunque en ocasiones se hace necesario el apoyo medicamentoso del psiquiatra infantil.

Aunque hay pocas evidencias que demuestren la eficacia de cualquier tratamiento para el TND, la mayoría de los profesionales está de acuerdo en que la terapia conductual tiene el mayor potencial para ayudar. Hay muchas formas de terapia conductual, pero el criterio general es recompensar el buen comportamiento y aplicar consecuencias de forma coherente ante actos y comportamientos inapropiados.

Los programas de terapia conductual no empiezan con el niño, sino con el adulto. Dado que el niño con TND suele tener un cuidador que cede a las rabietas y conductas violentas o aplica castigos poco consistentes ante el mal comportamiento, el niño cree que portándose mal consigue lo que quiere. Por lo tanto, hay que enseñar a ese cuidador principal a responder eficazmente al niño con TND. Otra parte de la formación de los padres es averiguar si uno de los padres tiene un TDAH sin diagnosticar; un adulto afectado por el trastorno puede ser poco coherente al gestionar la conducta del niño.

Aplicar los castigos de forma sistemática es tan sólo parte de un programa de terapia conductual; los padres deben aprender a usar el refuerzo positivo cuando el niño se porta bien.Lo mas importante  es que el adulto cuidador se comprometa a seguir la secuencia y pauta terapeutica. Y aun mas importante es no esperar recuperaciones  instantaneas.


Manejo del Trastorno Negativista Desafiante: algunos consejos

1. “Di una palabra amable para contrarrestar un episodio de ira.”

2. “Grábale cuando está despotricando y haz que luego se escuche.”

3. “Un tercio de vigilancia, un tercio de constancia y un tercio de estructura y orden.”

4. “¡Disciplina! Deja de ser el mejor amigo de tu hijo con TND y empieza a educarle.”

5. “¡Mantén la calma! Cuando se esté desahogando, no alimentes el fuego.”


6. “Tómate tu tiempo, no digas algo que luego lamentarás.”

7. “Contacta con especialistas en psicologia que  te ayuden a  “entender” el TND. Eso cambiará sus vidas por completo.”



miércoles, 14 de mayo de 2014


ESTRATEGIAS DE SUPERVISIÓN PARA PADRES: TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD

El apoyo en el hogar para el hijo que padece un trastorno por déficit de atención con hiperactividad TDAH  puede ser muy agotador, pero para ayudarlo a salir adelante, será necesario que lo asista diariamente. Notará que es más fácil si tiene un plan práctico y coherente, orientado a su nivel de desarrollo y a los síntomas particulares de su trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).


CONSEJOS GENERALES PARA LA CRIANZA DE LOS HIJOS

Al preparar un plan para ayudar a su hijo, deberá ajustar las normas y las consecuencias al nivel de desarrollo de su hijo. Muchos niños con TDAH se comportan como si fueran menores de lo que son en realidad.

·         Explíquele a su hijo que usted se preocupa por él y que hará todo lo posible para entender lo que le está sucediendo.

·         Muéstrele qué orgulloso está de sus logros con elogios y afecto. Hágale notar cuando se porte bien.

·         Establezca algunas normas claras y sea consistente.  No discuta por cosas sin importancia. Diga "no" con menos frecuencia, pero cuando lo haga, dígalo en serio.

·         Cuando le dé a su hijo indicaciones o instrucciones, verifique que las haya entendido. Dé instrucciones breves.

·         A algunos niños con TDAH les cuesta ordenar sus pensamientos.  Pregunte: "¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?" para ayudarlo a pensar y a explicar qué es lo importante.
·         Establezca líneas de comunicación abiertas desde que es pequeño. No tenga miedo de hablar con él sobre sus virtudes y sus necesidades, y sobre cómo lo afecta el TDAH. Debe "traerlo a la realidad" para que pueda entender qué es y qué no es el TDAH.  Con frecuencia los niños no entienden lo que está mal cuando los adultos no les dan explicaciones.

AYUDA ACADÉMICA EN CASA

·         Establezca una rutina regular para hacer los deberes. Trate de que haga los deberes a la misma hora y en el mismo lugar todos los días. Si hace participar a su hijo en la preparación de sus horarios, es posible que muestre una mayor colaboración para hacer los deberes. 
·         Cuando esté haciendo los deberes, programe descansos regulares cada 10 ó 15 minutos. Permítale caminar, tomar agua o comer un snack. Use un reloj para controlar la duración de los descansos y el tiempo que dedica a hacer los deberes. Con frecuencia, los niños con TDAH tienen dificultades para administrar el tiempo. Necesitan aprender a planear anticipadamente y establecer sus propios ritmos.

·         Ofrezca recompensas por hacer los deberes. Coordine el programa con su maestro. El objetivo es reducir su control directo y que, gradualmente, vaya asumiendo la responsabilidad de hacer sus deberes. Sus posibilidades de éxito podrán aumentar si propone una recompensa o una consecuencia, y se mantiene firme con lo prometido.

·         Dé su opinión en forma constructiva y sin emitir juicios. Puede decir, "estoy contento porque empezaste a trabajar en tu proyecto. Espero que mañana ya pueda revisar los primeros párrafos", en lugar de decir "No hiciste nada en toda la semana".

·         Es posible que la tarea más difícil con la que deba lidiar sea organizar los deberes de su hijo. Un cuaderno o una hoja de deberes firmada por el maestro, puede evitar confusiones sobre los deberes. Si se olvida sus materiales o el cuaderno de deberes en la escuela o en la casa, entonces es lógico que haya consecuencias. Por ejemplo, tener que volver a la escuela para buscar lo que necesita.


APOYO EN EL HOGAR PARA DESARROLLAR CONDUCTAS POSITIVAS  Y HABITOS

·         Dígale a su hijo qué es lo que quiere que haga en lugar de qué es lo que no quiere. Por ejemplo, dígale: "Por favor, termina tus deberes de matemática" en lugar de "Deja de molestar a tu hermana".

·         Prepare a su hijo para cualquier cambio en la rutina. Muchos niños con TDAH no reaccionan muy bien ante las sorpresas o los cambios. Si usted espera un cambio, revise las normas, acuerde un posible incentivo o recompensa por buen comportamiento, y establezca claramente las consecuencias de portarse mal.   

·         Reconozca hasta los cambios positivos más pequeños en la conducta de su hijo. Si lo ayuda a darse cuenta del progreso que está logrando, su motivación y confianza aumentarán.  
·         Si precisa calmarse luego de haber pasado un mal momento con su hijo, busque a un amigo o a un vecino para que se hagan cargo de él, aunque sea durante 15 minutos. Para cuidar a su hijo, también debe cuidarse a si mismo.



·         Es posible que durante los primeros meses de asistencia a la escuela, sea necesario mantener una comunicación regular entre el hogar y la escuela. Durante el primer mes de clases deberá ponerse en marcha un plan de comunicación con el maestro. Dependiendo de la edad de su hijo, se podrán desarrollar planes diarios, semanales o mensuales para monitorear el comportamiento y las tareas escolares de su hijo. 
·         La mayoría de las veces, los niños con TDAH se benefician de las adaptaciones  curriculares  en la clase para completar la tarea. Hable con el maestro para determinar si para lograr los objetivos, su hijo necesita más tiempo, un lugar tranquilo para trabajar o deberes más cortos.



Fuente: http://www.greatschools.org/print-view/espanol/



martes, 1 de abril de 2014

TDAH en niños. 1TDAH en niños. 17 preguntas con 17 respuestas Lo que hay que saber sobre el Transtorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad



1. ¿Qué no es TDAH?

TDAH no es un retraso mental ni falta de inteligencia. No son niños
necesariamente vagos ni desmotivados. El TDAH puede darse en personasde cualquier nivel de inteligencia. TDAH no es: Pereza ni falta de motivación; mala conducta intencionada; ausencia total de capacidad para fijar y mantener la atención; no es una enfermedad.

2. ¿El TDAH es un trastorno inventado?

No. El TDAH es un trastorno médico y está oficialmente reconocido por Instituciones (OMS, APA, AACAP, NICE) y expertos médicos. El TDAH es el trastorno neurobiológico más común en niños.

3. ¿Cómo se manifiesta el TDAH en los niños y en las niñas?

En la población pediátrica, se identifica el TDAH más en varones que en mujeres pero se da en ambos sexos. La cuestión es que los síntomas asociados son muy diferentes entre ambos. Las niñas no suelen tener problemas de conducta y suelen acudir a consulta de Psicología o Pedagogía por presentar problemas de aprendizaje y bajo rendimiento escolar. Por el contrario, en los varones predomina el subtipo hiperactivo- Impulsivo o bien de tipo combinado (Déficit de atención e Impulsividad), subtipos que suelen ir acompañados de conducta disruptiva en el aula y falta de cumplimiento de normas en la
familia.

4. ¿El TDAH se manifiesta de la misma manera en todas las personas?

No, el TDAH es un trastorno complejo, cuyos síntomas están presentes en muy distinto grado en cada persona. No existe un único TDAH, sinodiferentes sujetos que padecen TDAH.

5. ¿Cómo evoluciona el TDAH?

Se estima que más del 80% de los niños que presentan el trastorno continuarán padeciéndolo en la adolescencia, y entre el 30-65% lo presentarán también en la edad adulta. El diagnóstico a una edad temprana y la realización de un tratamiento multidisciplinar adecuado, condicionan el pronóstico y su evolución.

6. ¿El niño con TDAH actúa con mala intención?

No, dado que en gran parte, sus comportamientos dependen de los
síntomas del trastorno y de su dificultad para retener lo aprendido y aplicar los aprendizajes (incluidos los de normas de conducta y
comportamiento).

7. ¿Es bueno castigar a los niños con TDAH?

Se ha demostrado que el castigo sistemático que suelen recibir los
sujetos con TDAH es ineficaz y perjudicial en su educación con
consecuencias negativas para su autoestima. En la mayor parte de los casos, les supone una forma de represión injusta que les incapacita para aprender las normas de comportamiento. Por otra parte, su propia inquietud es muchas veces confundida con una mala conducta, lo que lleva a castigarles en exceso sin motivos reales, creando un “acostumbramiento” al castigo.

8. ¿El TDAH es un trastorno con un pronóstico necesariamente negativo?

En el niño con TDAH existen alteraciones que pueden producir un
rendimiento académico pobre, asociado a una baja autoestima,
alteraciones emocionales y/o problemas en la integración social. Sin embargo, el TDAH no es necesariamente negativo. Hay niños,
adolescentes y adultos con TDAH con un adecuado ajuste escolar,
personal y social.

9. ¿Es culpa de los padres el TDAH de su hijo?

No, los padres no tienen la culpa. No acepte nunca que nadie le culpe del trastorno que presenta su hijo, como tampoco se le ocurriría a nadie culparle a usted si su hijo tuviera diabetes o epilepsia. El TDAH no se produce por desacuerdos entre los padres, ni por separación o divorcio, ni por el nacimiento de un hermano menor, ni porque la madre o el padre se ponga a trabajar, o porque trabajen mucho y pasen poco tiempo en casa, ni por tener niñera, ni porque le cambien de colegio, ni porque le cuiden sus abuelos.

10. ¿El TDAH suele coexistir con otros problemas asociados
(comorbilidad)?

Sí. Llamamos comorbilidad del TDAH a la existencia de otros trastornos o dificultades asociados al TDAH, es decir, que coexisten con él. Los más comunes en niños y adolescentes con TDAH incluyen:Trastorno Negativista Desafiante (TND), Trastorno de conducta (TC), Trastornos de ansiedad/estado de ánimo y tics.

11. ¿Son todos los niños con TDAH rebeldes, oposicionistas y
desafiantes?

Estas conductas son muy frecuentes en los niños con TDAH (dificultad para obedecer y cumplir normas, contestan a los adultos, parecen no escuchar cuando se les manda hacer algo, discuten o interrumpen con frecuencia). Esto se debe a que estos niños tienen dificultades para percibir su propia realidad y la de su entorno, lo que provoca que se sientan incomprendidos y 'reprimidos' ante cualquier intento de
corrección y reaccionen de esta forma.

12. ¿Por qué el niño con TDAH tiene dificultades de aprendizaje?

Los niños con TDAH experimentan muchas dificultades para concentrarse y prestar atención; se aburren fácilmente y no terminan sus actividades correctamente o cometen numerosos errores por despiste. Presentan déficit en las Funciones Ejecutivas, es decir, en determinados Procesos Cognitivos necesarios para lograr aprendizajes comprensivos y significativos.

13. ¿El TDAH se cura con el tiempo?

El niño con TDAH no puede dejar de serlo, dado que no se puede hacer que desaparezcan las causas de su trastorno (una alteración evolutiva que afecta a la maduración de algunas de sus funciones mentales y a su desarrollo). Sin embargo, es posible mitigar o eliminar las consecuencias negativas o síntomas que produce este trastorno.

14. ¿Qué cosas pueden mejorar o empeorar un TDAH?

Existen varios factores que ayudan a una buena evolución del trastorno como son el diagnóstico precoz, una educación coherente y competente por parte de los padres o la transmisión de valores positivos y estabilidad familiar.

Por el contrario, los siguientes factores pueden empeorar el
pronóstico de TDAH: un diagnóstico retardado o una educación demasiadopermisiva o severa por parte de los padres.

15. ¿Qué puede suceder con un adolescente cuyo TDAH no haya sido
tratado en la infancia?

El adolescente con TDAH que no reciba tratamiento durante la infancia tendrá unos síntomas más marcados y podría mostrar otras alteraciones asociadas como dificultades para organizarse ,escolar y personalmente o empezar múltiples proyectos de forma simultánea, pero rara vez terminarlos o la tendencia a realizar conductas de riesgo: alcohol, adicción a sustancias, conducta antisocial…

16. ¿Qué puede hacer el colegio con los niños con TDAH?

Conocer el problema para poder comprender e intervenir adecuadamente.
Esto implica asesorar a los padres en la derivación del niño a un
especialista adecuado y comprender las necesidades específicas del niño. La colaboración entre colegio y familia es fundamental para un tratamiento efectivo.

17. ¿Qué pueden hacer los padres por su hijo con TDAH?

Cuanto más sepan, lean y pregunten sobre el TDAH, mejor podrán los padres y familiares ayudar, aceptar y comprender al niño. Deben buscar ayuda psicologica para que aborde el tratamiento cognitivo-conductual , experto en niños con TDAH y que tenga tiempo y paciencia para seguir al niño.



Padres en Positivo pagina de Facebook

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viernes, 23 de agosto de 2013

CÓMO PODEMOS AYUDAR A UN NIÑO CON TDAH.



 Es especialmente difícil ser el padre de un niño que está lleno de actividades descontroladas, ocasiona desórdenes, coge rabietas y no escucha ni sigue instrucciones.

Los padres a menudo se sienten impotentes y sin recursos. Los métodos usuales de disciplina tales como diálogo y razonamiento, no funcionan con estos niños, porque en realidad no es capaz de autocontrolarse. Ante la repetición de situaciones estresantes, los padres reaccionamos con manotones, castigos desmesurados, ridiculizaciones, comparaciones con sus hermanos o compañeros, gritos por pura desesperación, etc. Entonces nos culpamos a nosotros mismos por no ser mejores padres. 

Una vez que se diagnostica y el niño recibe tratamiento, gran parte de esta frustración tanto de los padres como de sus hijos, comienza a desvanecerse.

Es importante ayudarle a que se descubra qué tiene de especial, cuáles son sus habilidades y sus limitaciones, usar mensajes y refuerzos positivos, confiar en él y demostrárselo.

Es necesario ,simplificar y estructurar las tareas, ayudarle a que haga las cosas paso a paso, con metas alcanzables y realistas, asegurarse de que las instrucciones son comprendidas, procurar que todo esté organizado y siempre en el mismo sitio, funcionar con rutinas. Recordar que los padres somos  un ejemplo y modelo para nuestros hijos.

A continuación  una serie de estrategias que pueden ser útiles para ayudarles:

-No atender a movimientos incontrolados para favorecer su extinción y no ser reforzados.

-Reforzar el permanecer sentado, en silencio y escuchando.

-Utilizar el control externo en situaciones más difíciles.

-Dejar claras las recompensas y que sea atractivas.

-Alabarles la conclusión de las tareas para mejorar la motivación.

-Propiciar las situaciones y las consecuencias.
-Pensar soluciones alternativas.

-Explicarle si su comportamiento ha sido correcto o no.

-Reforzar el resultado y el método utilizado y hacer que lo analice y piense.

-Hacer que comprenda que el éxito es suyo y no por el azar. El resultado es producto de su esfuerzo.

-Que imagine causas y consecuencias.

-Empezar con una baja exigencia e ir  aumentándola

-No etiquetar ni hacer juicios de valor sobre sus actuaciones, en ocasiones no pueden evitarlo.

-Destacar sus cualidades y habilidades.

-Reforzar la psicomotricidad, por ej: recortando, coloreando, etc.

-En los impulsivos o hiperactivos enseñarles a hacer tareas a cámara lenta.

-Dejarle que explique sus conductas y los hechos.

-Mostrar los puntos fuertes, no sólo los débiles.

-No sermonear , evite caer en  los monólogos.

-Normas claras y puntuales

-Indique y explique las normas de una en una para evitar el bloqueo y el olvido.

-Perdonar los errores, por ej. decirle " mañana seguro que sale mejor".

-Enseñarle a que se perdone a sí mismo.

-Potenciarle una destreza o cualidad.

-Entrenar conductas positivas, hacer peticiones, pedir ayuda, dar gracias y admitir errores.

-Dar las instrucciones  de forma clara, cortas y formuladas sencillamente.

-Cuando  su hijo se descontrole, no actúe  usted de forma contradictoria.

-Sea coherente con la aplicación de las normas.

-No ceda  después de muchas súplicas, pensará que se ha salido con la suya.

-Tenga cuidado, los castigos exagerados se suelen poner en momentos de rabia. No ponga castigos prolongados; que sean leves e inmediatos.

-No modifique los castigos. Una vez puestos hay que cumplirlos.


 Fuente: ANSHDA- Asociación TDAH Madrid

viernes, 16 de agosto de 2013


TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

¿ Qué es la hiperactividad?

Prácticamente todos hemos oído y utilizado más de una vez el término hiperactivo, por lo general, como un calificativo más o menos benigno con el que nos hemos referido a aquellos niños que presentaban una actividad motriz por encima de lo normal. Este uso popular del término ha hecho que asociemos al niño hiperactivo con un niño malcriado, travieso o con graves problemas de conducta.

Los profesionales del campo de la psicopatología infantil, al utilizar este término, se refieren a un cuadro sintomatológico de base neurológica que puede degenerar en problemas importantes, pero que poco tiene que ver con el niño travieso o malcriado al que nos referíamos y que, sólo en algunos casos, puede ser asociado a problemas de conducta.

¿Cómo es entonces un niño hiperactivo?

En realidad, cuando se habla de un niño hiperactivo nos referimos a lo que la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) en su Manual de Diagnóstico Estadístico ha denominado con un nombre más largo y mucho más específico: DESORDEN POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD.
El término hiperactivo se utiliza en textos sobretodo de psicopatología infantil como una abreviatura algo confusa. El déficit de atención con y sin hiperactividad afecta a niños muy diversos.

EL EFECTO "BOLA DE NIEVE" DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD

El déficit de atención con hiperactividad, a pesar de tener en su base una sintomatología aparentemente simple (problemas de atención, impulsividad e hiperactividad motriz), cuando no se subsana con la intervención adecuada, puede generar problemas muy importantes. ¿ Cómo sucede esto así?

Para empezar, los problemas de atención, la impulsividad y la inquietud motriz, son tres características incompatibles con el buen rendimiento escolar y con el comportamiento que se exige en el contexto escolar. No es de extrañar, por tanto, que si al niño le cuesta rendir y centrarse en clase, su comportamiento resulte del todo inadecuado )se levanta, no termina tareas, etc.).

Si tenemos en cuenta que el rendimiento escolar es la primera prueba de valía persona que experimenta el niño y que de la aceptación de los compañeros de clase depende que el niño tenga una buena o mala autoimagen social, comprenderemos las repercusiones que esta sintomatología va teniendo en el desarrollo de su personalidad.

No es extraño, pues, comprobar cómo a medida que avanzan los años, los niños no tratados adecuadamente no sólo acentúan su sintomatología inicial, sino que, además, observan inadaptación escolar, problemas de conducta, autoimagen negativa, una imagen de sí mismo (autoconcepto) errónea (se hipervalora o se infravalora) y en algunos casos hasta síntomas depresivos.

Debido a este efecto bola de nieve, los problemas derivados de la hiperactividad infantil son tanto más fáciles de encauzar cuanto más pronto se inicia la intervención.


Fuente: Atendiendo Necesidades.   Autor  de este articulo: Isabel Orjales Villar

jueves, 15 de agosto de 2013

ALGUNAS PAUTAS PARA AFRONTAR EL TDAH 

Afrontar el TDAH adecuadamente es una tarea compleja. Desde el principio nuestro objetivo es ayudarle y mejorar su calidad de vida. Además del tratamiento farmacológico, psicológico y psicopedagógico, los padres tenemos un papel muy importante. Hay ciertas pautas y consejos que pueden ayudarnos como padres:
1- Hablar con claridad. Las instrucciones deben ser claras y sencillas para que pueda realizar la tarea con éxito.

2- No dar más de una instrucción cada vez. Si lo que necesitamos de él o ella es complicado, dividir las instrucciones en varias más cortas. El éxito en las tareas es primordial ya que mejora su autoestima y motivación.

3- Explicarles siempre el por qué.

4- Muchas veces los niños/as con TDAH no escuchan lo que les decimos o se distraen cuando hablamos. Debemos asegurarnos de repetir la instrucción junto a ellos ( no sirve hacer indicaciones desde un extremo de una habitación , . sin engancharnos en que debe mantener el contacto visual mientras les hablamos, en ocasiones puede ser de utilidad tocarlos suavemente mientras les hablamos , también podemos pedirles que nos repitan las instrucciones dadas para asegurarnos de que las han entendido (sin desesperarnos por su respuesta impaciente o inadecuada).

5- Escucharlos con interés y atención, se trata de entender qué necesitan, qué sienten, qué son… y sin una buena escucha esto no es posible. Aunque nos estén hablando de su comiquita favorita…¿si no les leemos o jugamos con ellos , y pasan su tiempo libre frente al televisor de que otra cosa podrían hablarnos?

6- Las rutinas y horarios regulares son muy importantes para los niños/as con TDAH. Les ayudan a organizarse, a controlar el tiempo, con el tiempo se automatizan de manera que forman parte de su vida. Rutinas y horarios son esenciales también para las tareas.

7- Tener una agenda les ayuda mucho, en ella pueden organizar sus actividades, apuntar las tareas que tienen que hacer. Las agendas son importantes para el colegio ya que permiten la comunicación entre el profesor/es y los padres y ayudan a que no se olviden de las tareas asignadas.

8- La supervisión es esencial para estos chicos y chicas, evita que se pierda demasiado tiempo en las tareas. Podemos fomentar su autonomía poco a poco, pero siempre teniendo en cuenta que se necesitara supervisión… hasta que sean adultos.

9- Es importante establecer rutinas para hacer las tareas en un mismo lugar.

10- El ambiente de trabajo también es importante. Se necesita trabajar en un lugar ordenado, bien iluminado, ventilado y sin distracciones, asegurándonos de que antes de sentarnos a realizar los deberes tenemos todo lo necesario.

11- A la hora de realizar las tareas es mejor realizarlas antes del juego, de esta manera aprovechamos más sus potenciales y podemos usar el juego como reforzador y motivador para la tarea. En cuanto a que tareas hacer antes y cuales después siempre depende de las características de cada niño. Como norma general es importante que las primeras tareas les permitan tener éxito relativamente fácil para motivarlos, de manera que lo ideal no es empezar por lo más complicado. Otro factor a tener en cuenta es que el cansancio se va acumulando y en los chicos y chicas con TDAH afecta muy negativamente, de manera que no suele ser lo ideal dejar lo más complicado para el final pues estarán cansados y no rendirán bien.

12- Durante las tareas debemos programar descansos, fraccionar las tareas y usar tiempos de estudio o trabajo más cortos. El tiempo debe ser suficiente y adecuado, ajustarnos a sus necesidades y a su ritmo, teniendo en cuenta siempre sus dificultades. Cuando hacer la tarea nos lleva demasiado tiempo debemos plantearnos si la cantidad de tarea que llevamos es demasiada para él o si las rutinas o tiempos de ejecución y descanso son adecuados.

13- Preparar con antelación lo de día siguiente, como la mochila y los materiales y tareas.

14- Es muy importante que reforcemos cada conducta positiva de manera inmediata. Se trata mantenernos atentos a todas las conductas positivas y los avances y felicitarle por pequeños que sean. Una sonrisa, una palabra de elogio (bien, genial…), una palmadita en la espalda, una caricia…

15- Premiar más y castigar menos, evitar el refuerzo negativo (reprimendas y castigos) siempre que sea posible. Debemos evitar que se genere una situación de castigo continuo que a su vez sea motivo para otro castigo. El constante control sobre estos niños y las constantes reprimendas hacen que su día a día sea muy complicado de manera que muchas veces es mejor ignorar las conductas negativas o infracciones menores (siempre que no sean peligrosas) para centrarnos en premiar y elogiar todo lo positivo. Debemos comprender que necesitan mayor supervisión.

16- Es importante que tomemos consciencia de las capacidades reales del niño o niña en cada momento y no lo empujarlo más allá. Debemos entender y aceptar las limitaciones que tengan y entender que lo que hace no se debe a una intencionalidad, muchas veces el hecho que no hagan aquello que se les pide no se debe a que no quieran sino que es debido a los déficits en sus funciones ejecutivas cerebrales. A su vez, tenemos que ser conscientes de las habilidades y de los aspectos positivos de los niños y niñas. A veces sólo nos fijamos en los errores y fallos y pasamos por alto sus habilidades y virtudes.

17- Diferenciar entre las conductas voluntarias y las involuntarias, los castigos aplicados a las acciones voluntarias deberían ser consecuencias lógicas de sus actos.

18- Cuando decidimos usar el castigo debemos evitar aquellos que son demasiado prolongados ya que son contraproducentes y de escasa eficacia. Siempre será mejor la ausencia de premio que el castigo en sí.

19- Evitar llamadas de atención en público. Nos disculpamos con el adulto presente , nos retiramos del lugar , y solas con el niño se procede al regaño y a la sanción. 

20- No podemos ser muy genéricos en nuestras observaciones o peticiones. No sirve de nada decirle que se porte bien, este es un término demasiado genérico para cualquier niño y aún más para un niño/a con TDAH. Es preciso acotar más aquello que queremos y comunicárselo de forma precisa, se trata de decirles que comportamientos consideramos aceptables y cuáles no.

21- Es muy importante cambiar los refuerzos, sobre todo los positivos, con frecuencia; así tendremos más potencia en los estímulos positivos que usamos para promover la conducta adecuada y evitamos la tendencia a habituarse a los estímulos y su consiguiente pérdida de fuerza.

22- Las normas son esenciales para una buena convivencia en cualquier familia. Debemos establecer normas claras, hacer que las normas estén visible mediante carteles ayudará mucho al niño o niña. Las normas deben ser claras, breves y precisas. Es importante no intentar implementar muchas la mismo tiempo, debemos ir poco a poco, cuando tenga las primeras asumidas sustituirlas por otras que nos falten.
No podemos hacer que los castigos y las normas dependan de nuestro estado de ánimo porque origina confusión en el niño, debemos ser coherentes.

23- Establecer consecuencias positivas o negativas claras, ellos necesitan saber bien cuales van a ser las consecuencias de sus conductas. Estas consecuencias deben darse de forma inmediata y consecuente. Debemos mantener las consecuencias negativas proporcionadas a las negativas, siempre dejando un plazo razonable antes de usar las negativas. Se trata de usar más lo positivo que lo negativo.

24- Si tenemos que reprobar una conducta, lo mejor es poner en práctica formatos positivos. Por ejemplo, en vez de decir: “No me grites” o “Hables en ese tono” usted podría decirle: “Desearía seguir conversando contigo de esto cuando me hables en voz baja y estés calmado”.

25- Asignarles tareas del hogar ayudará al niño o niña a sentirse una parte importante de la familia, les ayudará a aprender a organizarse y a tomar responsabilidad.

26- El niño/a con TDAH carece de perspectiva de futuro por lo que los cambios pueden afectarles de manera importante, es conveniente anticiparlos. Debemos intentar comunicar los cambios en las rutinas y horarios para que pueda afrontarlos y adaptarse a ellos.

27- Muchos niños con TDAH tienen problemas específicos en la lectura o la escritura, incluso en ambos, debemos organizar las tareas especialmente complicadas para el niño de manera que les motiven y no les creen una carga adicional que pueda hacer que rechacen las tareas.

28- Los estímulos intensos suelen molestarlos o activarlos haciendo que respondan de manera más exagerada, es conveniente evitar ruidos fuertes o gritos por ejemplo.

29- Debemos recordar y tener en cuenta que ante ciertas situaciones su comportamiento puede descontrolarse y ser peor, esto ocurre sobre todo en situaciones que se alejan de las rutinas diarias y de los horarios y que además suponen una intensidad estimular mayor. El hecho de que exista menor control aumenta el problema. Estas situaciones pueden ser reuniones familiares, cumpleaños, etc.… Anticipar y programar pueden ser la clave para superarlas con éxito.

30- El deporte es muy bueno para los chicos y chicas porque les ayuda tanto en la atención como en la hiperactividad, fomenta las relaciones sociales y es una actividad placentera y buena para su salud física también. Todas las actividades extraescolares serán beneficiosas siempre que les gusten, les motiven y fomenten así su autoestima y motivación. También podemos alentar las actividades creativas, ligadas a todas las formas artísticas: pintura, dibujo, música, etcétera; pero en contextos estructurados.

31- Si el niño tiende a ser oposicionista y argumenta en exceso en vez de seguir instrucciones, no debemos alentar este comportamiento, no debemos permitir esos largos comentarios y tomar distancia, esperando otro momento para continuar el diálogo.

32- Los movimientos ociosos que no perturben o sean peligrosos no deben ser bloqueados. A la larga el niño/a fallará en conseguir lo que queremos y simplemente habrá aumentado su nivel de frustración. Lo importante es concentrarnos en restringir sólo lo que es necesario. Podemos ayudar a nuestro hijo o hija a manejar la tendencia que tiene de querer tocarlo todo, por ejemplo, proporcionándole un objeto o juguete para manipular en las situaciones que debe permanecer mucho tiempo sentado o quieto, cuando hablamos con él puede ser útil también que tenga algo en las manos .

33- Restringir la cantidad de tiempo en que pasa frente a la televisión o vídeo – juegos, es importante, debemos establecer un límite horario, siempre y cuando el tiempo que no le dedique a esto sea sustituido por otras actividades supervisadas por el adulto.

34- No abandone el tratamiento psicológico ya que el TDAH es crónico, aunque la hiperactividad pueda disminuir en la adolescencia, tanto el déficit de atención como la impulsividad y otros factores como los déficits en las funciones ejecutivas, continúan hasta la edad adulta. Es importante tener este factor en cuenta para evaluar la situación de forma correcta y efectiva.

35- El niño tiene que saber que siempre vamos a estar con él para ayudarle y apoyarle. Asegurarnos de que sabe que lo aceptamos tal como es. 

Fuente: Organizacion Atimana- Tenerife -España

martes, 13 de agosto de 2013


BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN EN EL TDAH
La mayoría de los seres humanos experimentamos cierta frustración cada día, ya que es natural que los obstáculos interfieran en nuestros planes y objetivos. Sin embargo, no es la presencia de la frustración la que nos hace sentir mal, sino nuestra actitud hacia ella.

Hasta hace muy poco, se mantenía el concepto de que la frustración era negativa para los niños y que, por lo tanto, todo lo que se hiciera para evitarla era altamente recomendable.
Por el contrario, hoy en día se considera que es necesario algún nivel de frustración para la formación del carácter en el contexto de un crecimiento emocional sano, que permita un manejo asertivo de la realidad adulta. 

¿QUÉ ES LA FRUSTRACIÓN?

Se refiere a la vivencia emocional ante una situación en la que un deseo, un proyecto o una necesidad no se satisface o no se cumple.

Cuando decimos que una persona tiene tolerancia a la frustración, internamente lo que tiene es un grado de fortaleza y cierto equilibrio interior que le permite continuar desarrollándose, a pesar de la frustración,  y utiliza recursos emocionales propios para aceptar el hecho, manteniendo una posición positiva y activa en relación con las circunstancias del entorno. De esta manera, necesitará de una frustración muy alta para que se muestre o descargue agresividad hacia fuera o hacia sí mismo (autoagresión), se asuste o se deprima.

Así, cuando decimos que un niño/a tiene baja tolerancia a la frustración ante una situación mínima o pequeña, se asusta, se enfada y se muestra hostil, se pone triste o se desmotiva en su trabajo.

Algunos niños/as tienden a desanimarse pronto y, cuando se les obliga, reaccionan con comportamientos desadaptativos: llantos, rebelión, negativismo, etc. Pueden adoptar una postura de total negativismo hacia el trabajo escolar, rebelándose frente a la autoridad del maestro/a. Otros niños/as expresan su rabia encerrándose en sí mismos, estrujando los papeles, rompiéndolos o mostrando una actitud mucho más agresiva. El colegio debe ser un lugar estimulante y el aprendizaje debe ser un proceso positivo, no un generador de grandes presiones. Sin embargo, cuando las expectativas de la escuela no están sincronizadas con las aptitudes del escolar, o cuando un niño/a que normalmente se las arregla bien muestra signos de frustración, significa que algo está interfiriendo.

La forma en la que el niño/a percibe esa frustración, incrementada en ocasiones por la presión que se ejerce sobre el niño/a, es la que determinará el nivel de insatisfacción. El problema nace de nuestra actitud ante la frustración, no de la presencia de la frustración en sí. La forma en la que el niño perciba esta frustración es la que va a determinar cómo va a sentirse cuando se encuentre bloqueado al querer alcanzar esa meta. Sin embargo, recordemos que los niños/as con TDAH tienen muchas experiencias de fracaso a lo largo del día. Aunque, si en el seno familiar, evitamos al niño/a todas las situaciones de insatisfacción, el niño/a no tendrá el entrenamiento necesario para manejar la frustración y bastará la mínima experiencia frustrante para sentirse desbordado.

Lo positivo es que se puede enseñar al niño/a a controlar y a tener una respuesta más adecuada ante situaciones que habitualmente le producen esa frustración. Se puede aprender a tolerar mayores retrasos en el deseo y en la gratificación del mismo, esto es, la sensación placentera que surge cuando lo conseguimos. Cuando un padre o madre corre a darle al niño/a inmediatamente lo que demanda, está interfiriendo con un muy importante proceso de aprendizaje, que es aprender a retrasar la gratificación, tolerando la frustración.

Lo negativo es que los niños, niñas y adolescentes con TDAH tienen una dificultad para inhibir y regular sus emociones, y las viven de manera sobredimensionada. Lo mismo ocurre con la frustración, manifestándola al exterior y con mucha intensidad cuando las cosas no salen como esperaban. Además, por su déficit en dopamina, no gestionan bien el tiempo: la espera y la demora. Por ello, necesitan que las consecuencias sean inmediatas, sobre todo las gratificantes, rechazando su demora, aunque consiguieran premios mayores si esperaran. Estos niños/as tardarán más tiempo en aprender a manejar la frustración, pero debemos entrenarles.
Si cada vez que encuentran un obstáculo hacia una meta, se les anima a manejar la situación por ellos mismos, y permanecemos vigilantes para enseñarles cómo hacerlo si no lo consiguen, se les está ayudando a desarrollar la tolerancia. Además también se les enseña a postergar la gratificación inmediata y a poder conseguir una meta a largo plazo. 
CUESTIONES A TENER EN CUENTA 
  • ¿Tiene el niño/a un horario demasiado repleto? Examine las tareas que realiza, para determinar si le permite recuperarse de una tarea a otra.
  • ¿Es el niño/a demasiado perfeccionista? Algunos tienen objetivos poco razonables; otros no saben pedir ayuda o tienen miedo a pedirla.
  • ¿Puede el niño/a identificar su frustración? Si no comprende qué le está afectando, el maestro/la familia deberá mostrarle cómo identificar sus sentimientos y cómo expresarlos de manera apropiada.
  • ¿Estamos exigiéndole demasiado? Debemos tener en cuenta sus capacidades.
  • ¿Tiene el niño oportunidades para el éxito? Alterne tareas difíciles para el niño con otras más fáciles que le hagan obtener éxito seguro.

RECOMENDACIONES GENERALES
  • Ser un buen ejemplo en casa. Si en casa ve conductas similares seguirá con el mismo patrón de comportamiento. Los niños aprenden a imitar lo que ven en casa.
  • Enseñarle a identificar el sentimiento de frustracióncuando aparezca. “Estás enfadado porque no has hecho bien esta resta. Intenta hacer otra, tómate más tiempo”.
  • Empezar con pequeños pasos, con metas pequeñas. Esto le animará a seguir superándose. Además, hay que ser paciente…
  • Dejar que el niño/a haga el esfuerzo y lo intente por sí mismo. Fomentar la autonomía del niño/a en la resolución de problemas, ayudándole en la medida de lo posible, pero propiciando autonomía en el afrontamiento con la realidad.
  • Enseñarle a pedir ayuda. Mientras algunos niños/as, por diferentes motivos, tienen dificultad para pedir ayuda, otros/as la piden de inmediato y reiteradamente. Debemos enseñar al niño/a a encontrar primero la solución, planteando, de manera muy sencilla, las diferentes opciones y eligiendo la que considere más adecuada según las posibles consecuencias. Ya sabemos la dificultad que tienen los niños y niñas con TDAH para prever las consecuencias y para clasificar los elementos siguiendo el criterio de importancia pero, por esa razón, debemos entrenarles en estas situaciones, haciendo que sigan un cuadro de autoinstrucciones. Teniendo en cuenta que tienen estas dificultades, debemos enseñarles también a pedir ayuda y a esquivar, en la medida de lo posible, esa frustración: “¿Qué podrías hacer en lugar de enfadarte o de abandonar?”.
  • Modificar la tarea. Enseñarle una forma alternativa de alcanzar el objetivo. Cuando sea posible, enseñarle a dividir la tarea en pequeñas partes, realizándolas de una en una. Las partes más pequeñas les resultan más fáciles de manejar y de finalizar, aumentando su autoestima por los logros conseguidos.
  • Reforzar al niño/a cuando se acerque a “tolerar la situación”; aunque no lo consiga, reforzar el intento. Elogiarlo cuando utilice estrategias apropiadas. Establecer un sistema de recompensas para reforzarlo. Ignorar cuando aparezcan comportamientos de baja tolerancia a la frustración.
  • Reforzarle en las actividades que se le dan bien, para aumentar su autoestima al comprobar que también puede conseguir logros. Minimizar las tareas menos importantes en las que es más torpe.
  • Ayudar al niño/a a aceptar lo que no puede cambiarse.
  • Enseñarle a aceptar las críticas de los demás (de los compañeros del colegio, sus hermanos, etc.) explicarle que le ayudan a mejorar; como ocurre en el cuento del “Patito feo”, todos tenemos la posibilidad de convertirnos en cisne.
  • Jugar al role playing. La traducción literal de “role playing” es juego de interpretación de papeles. En esta dramatización se simula la situación y sus objetivos son la resolución de conflictos y la toma de decisiones, entre otros asuntos. En este caso, se representa la situación frustrante como si fuera real, planteando las diferentes opciones para solucionarlo.  Debemos animarle a que hable consigo mismo, en voz alta, de forma positiva, y a que busque una manera de resolver la situación.
  • Reforzar su identidad. Cada persona es diferente y ser distinto no significa ser peor. Esto es especialmente importante en el colegio si no se siente aceptado por sus compañeros/as..
  • Fomentar las técnicas de relajación para niños/as, ya que son útiles para disminuir las situaciones de frustración en la infancia.
  • Poner reglas y mantener la autoridad. Los niños necesitan límites claros, firmes y coherentes por parte del padre y de la madre, y de sus profesores/as. Un niño sin límites es un niño frustrado y descentrado. Para afianzar su personalidad necesita  saber qué se espera de él en cada momento.

FUENTE:

Padres en Positivo

Ser Padres en esta epoca vertiginosa es un reto¡¡¡ Aquí comparto con ustedes, artículos y material interesante para apoyarles en este desafío cotidiano. Geraima Espinoza F.