sábado, 31 de agosto de 2013

LA IMPORTANCIA DE APRENDER A LEER Y ESCRIBIR


Nos hemos acostumbrado a pensar que la lectura y escritura son aprendizajes mecánicos y puramente instrumentales, pero en realidad son aprendizajes fundamentales cuya transferencia cognitiva y afectiva va mucho más allá de lo que podríamos imaginar; por algo, a nivel universal, se consideran tres aprendizajes esenciales para la vida: la lectura, la escritura y el pensamiento lógico-matemático. 
 
Estas habilidades son herramientas importantes para desarrollar niveles cada vez más elaborados de pensamiento, comunicación e interacción positiva con los demás y con el medio, además de que son instrumentos muy valiosos para aprender, seguir estudiando y seguir aprendiendo.
 
En el mundo actual la capacidad para aprender a lo largo de toda la vida es no sólo una necesidad, por la velocidad con que avanza la ciencia y la tecnología, sino que es también un derecho de todos, que tiene que ver con la equidad que tanto necesitamos para acortar las brechas que existen en nuestro país.
 
Garantizar estos aprendizajes en todos los alumnos de nuestras escuelas se convierte en un compromiso socio- político y ético primordial, que estamos en obligación de cumplir. De otro lado, el arrollador avance de la tecnología en el campo de la comunicación y de la información, llevó a argumentar, en algún momento, que la imagen y la palabra hablada reemplazarían ventajosamente a la lectura y la escritura; sin embargo, la realidad demuestra que la habilidad lectora y la producción escrita cobran mayor vigencia en el mundo globalizado, donde el acceso a la información llega principalmente por escrito a través del Internet, un medio cada vez más generalizado.
 
Pero no basta con leer mecánicamente, más importante es desarrollar las habilidades que permitan comprender, seleccionar, organizar, procesar y utilizar la información; de lo que se deduce que el uso de sistemas informáticos requiere la aplicación de habilidades lectoras, de escritura y de pensamiento lógico, cada vez más desarrolladas.

La Lectura, entre otras cosas, es importante para: 

∗ Desarrollar la atención y concentración. 

∗ Desarrollar la capacidad de decodificación y comprensión de mensajes. 

∗ Ayudar al descentramiento, es decir, salir de sí para ponerse en el lugar del otro. 

∗ Tener actitud dialógica para escuchar y aprender de los demás. 

∗ Ponernos en contacto con nuestra propia interioridad ya que es, por lo general, una actividad personal, silenciosa, que confronta permanentemente otras ideas y sentimientos con las de uno mismo. 

∗ Ser, además, un vehículo indispensable para ponerse en contacto con el mundo, con el conocimiento, otras realidades, con el pasado, diversas opiniones, etc. No todo lo podemos ver y comprobar por nosotros mismos, gran parte de información nos llega por escrito (periódicos, revistas, libros, internet). 


∗ Ponerse en contacto con todo lo anterior, permitiendo al lector ampliar su panorama y desarrollar criterios para comprender e interpretar su propia realidad. 

∗ Estar actualizados, en esta época en que los avances científicos y tecnológicos avanzan rápidamente, quien no lee queda desfasado.


Fuente : Aprendizaje de la lectoescritura. Leonor Romero. Fe y Alegría.

 http://es.slideshare.net/marrisan/aprendizaje-de-la-lectoescritura-leonor-romero-fe-y-alegra-cap-123

viernes, 23 de agosto de 2013

CÓMO PODEMOS AYUDAR A UN NIÑO CON TDAH.



 Es especialmente difícil ser el padre de un niño que está lleno de actividades descontroladas, ocasiona desórdenes, coge rabietas y no escucha ni sigue instrucciones.

Los padres a menudo se sienten impotentes y sin recursos. Los métodos usuales de disciplina tales como diálogo y razonamiento, no funcionan con estos niños, porque en realidad no es capaz de autocontrolarse. Ante la repetición de situaciones estresantes, los padres reaccionamos con manotones, castigos desmesurados, ridiculizaciones, comparaciones con sus hermanos o compañeros, gritos por pura desesperación, etc. Entonces nos culpamos a nosotros mismos por no ser mejores padres. 

Una vez que se diagnostica y el niño recibe tratamiento, gran parte de esta frustración tanto de los padres como de sus hijos, comienza a desvanecerse.

Es importante ayudarle a que se descubra qué tiene de especial, cuáles son sus habilidades y sus limitaciones, usar mensajes y refuerzos positivos, confiar en él y demostrárselo.

Es necesario ,simplificar y estructurar las tareas, ayudarle a que haga las cosas paso a paso, con metas alcanzables y realistas, asegurarse de que las instrucciones son comprendidas, procurar que todo esté organizado y siempre en el mismo sitio, funcionar con rutinas. Recordar que los padres somos  un ejemplo y modelo para nuestros hijos.

A continuación  una serie de estrategias que pueden ser útiles para ayudarles:

-No atender a movimientos incontrolados para favorecer su extinción y no ser reforzados.

-Reforzar el permanecer sentado, en silencio y escuchando.

-Utilizar el control externo en situaciones más difíciles.

-Dejar claras las recompensas y que sea atractivas.

-Alabarles la conclusión de las tareas para mejorar la motivación.

-Propiciar las situaciones y las consecuencias.
-Pensar soluciones alternativas.

-Explicarle si su comportamiento ha sido correcto o no.

-Reforzar el resultado y el método utilizado y hacer que lo analice y piense.

-Hacer que comprenda que el éxito es suyo y no por el azar. El resultado es producto de su esfuerzo.

-Que imagine causas y consecuencias.

-Empezar con una baja exigencia e ir  aumentándola

-No etiquetar ni hacer juicios de valor sobre sus actuaciones, en ocasiones no pueden evitarlo.

-Destacar sus cualidades y habilidades.

-Reforzar la psicomotricidad, por ej: recortando, coloreando, etc.

-En los impulsivos o hiperactivos enseñarles a hacer tareas a cámara lenta.

-Dejarle que explique sus conductas y los hechos.

-Mostrar los puntos fuertes, no sólo los débiles.

-No sermonear , evite caer en  los monólogos.

-Normas claras y puntuales

-Indique y explique las normas de una en una para evitar el bloqueo y el olvido.

-Perdonar los errores, por ej. decirle " mañana seguro que sale mejor".

-Enseñarle a que se perdone a sí mismo.

-Potenciarle una destreza o cualidad.

-Entrenar conductas positivas, hacer peticiones, pedir ayuda, dar gracias y admitir errores.

-Dar las instrucciones  de forma clara, cortas y formuladas sencillamente.

-Cuando  su hijo se descontrole, no actúe  usted de forma contradictoria.

-Sea coherente con la aplicación de las normas.

-No ceda  después de muchas súplicas, pensará que se ha salido con la suya.

-Tenga cuidado, los castigos exagerados se suelen poner en momentos de rabia. No ponga castigos prolongados; que sean leves e inmediatos.

-No modifique los castigos. Una vez puestos hay que cumplirlos.


 Fuente: ANSHDA- Asociación TDAH Madrid

miércoles, 21 de agosto de 2013

Consecuencias de gritar a los niños



A la larga un abuso de la fuerza conlleva un sufrimiento del niño y un deterioro de su autoestima, ya que no se siente valorado ni querido por sus padres y le impide establecer una relación cálida y afectiva con ellos. Por el contrario, puede convertirse en un eterno rebelde que desafía continuamente a la autoridad y al que se le va a ir incrementando la frecuencia y la intensidad de los insultos, las amenazas o los castigos, llegando incluso a los malos tratos psíquicos y físicos, extremo que hay que evitar a toda costa. 
Y además le puede provocar sentimientos de revancha y rebeldía e inducir a la agresividad, ya que está sufriendo en sus propias carnes un modelo inadecuado que le parece injusto, lo que aumenta la probabilidad de que él lo aplique a su vez con los más débiles, bien a corto plazo con hermanos y compañeros o a largo plazo con niños, pareja o subordinados en el trabajo, por ejemplo.

Establecer límites y normas desde que son pequeños es la clave para conseguir conductas adecuadas. Tan dañino es el exceso de permisividad sobreprotección como la aplicación continua de sanciones. A la larga da mejores resultados recompensar las buenas conductas e intentar buscar alternativas a los actos menos adecuados. Para ello, hay que explicarles con claridad lo que se espera de ellos, enseñarles cómo lo deben hacer, darles el tiempo necesario para ejercitarlo, valorar sus esfuerzos y aplaudir cada uno de sus pequeños logros con elogios, atención, afecto y compañía. Solo así conseguirán alcanzar la madurez y ser responsables.

Lo que hay que evitar a la hora de educar a un niño
* Ceder después de decir no.
* Entrar en contradicción el padre y la madre.
* No escucharlos.
* Exigir la perfección y éxitos inmediatos, sin proporcionarles un tiempo de aprendizaje.
* No cumplir las promesas y los castigos.
* Amenazar y chantajear.
* Utilizar etiquetas con adjetivos «descalificativos».
* Generalizar con expresiones como «siempre» y «nunca».
* Sacar los trapos sucios en vez de centrarse en la situación actual.
Sugerencias útiles para evitar disgustos
* Al comenzar la jornada tomarse el tiempo necesario para evitar las prisas.
* Establecer rutinas diarias que permitan fomentar hábitos básicos: aseo, orden, respeto, responsabilidad, etc.
* Dejar claras las reglas importantes y no enfrascarse en disputas que no valen la pena. «¡Hay que abrigarse! Da igual que elija el jersey rojo o el verde».
* A la hora de poner límites, hay que centrarse más en lo que el niño puede hacer que en la prohibición.
* El juego del niño es importante para él, por lo que hay que darle indicaciones que le permitan terminar lo que está haciendo.
* Tratarle y pedirle las cosas con respeto, tienen sentimientos igual que nosotros.
* Evitar hacer comparaciones entre hermanos o conocidos.
* Ayudarlo a tomar decisiones.
* Predicar con el ejemplo, de forma que las palabras y los hechos tengan coherencia.
* No criticar a la autoridad: pareja, profesores, abuelos, Gobierno, etc.
* Construir sobre los aciertos del niño y no criticar sus debilidades, de forma que encuentre sentido al esfuerzo.
* Dejar hacer al niño lo que esté en su mano.
* Confiar en él.
* Reconocer los propios errores y admitir otros puntos de vista.
  Fuente :Virginia González. Psicóloga 

martes, 20 de agosto de 2013

EXIGIR AL HIJO CUMPLIR LOS DESEOS PATERNOS



Conociendo La Psicologia
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  • EXIGIR AL HIJO CUMPLIR LOS DESEOS PATERNOS
    Pedirle al hijo que sea un sabelotodo, o extraterrestre omnipotente, o campeón en cierto deporte es un pedimento fantasioso y descontrolador. Pues se le está exigiendo algo que no está de inmediato ni fácilmente a su alcance normalmente, se le está creando un sentimiento de incapacidad y frustración, que podría ser compensado asumiendo una actitud contraria o tomando una manera de actuar que ante su grupo de pares le resulta desintegradora y le dificulta la relación con los compañeros, los amigos y con los demás.

    Se trata de una distorsión paterna de los medios que e permitirán al hijo hacerse responsable de su adecuada educación y formación de forma tal que le suministre la forma más apropiada para desenvolverse en su ambiente. Este es un proceso personal y social que solamente el propio individuo puede realizar por sí mismo. .
     
    Con esa manera inadecuada de manejar la conducta presente y futura del hijo se obtendrán resultados inesperados, sorpresivos y quizás desagradables. Pero si como padres se asumen la orientación correspondiente a la realidad del hijo, se le estará encaminando a que haga las cosas comprendiendo racionalmente el por qué, que acepte gustoso cualquier límite, que sepa certeramente todo lo que le viene bien y lo que le perjudica, que sepa decidir por sí mismo. Que sepa cuándo abrir la puerta para ir a jugar, para trabajar y para las demás actividades.
     
    En la evolución social los padres heredaron y crecieron con reglas educativas en las que los hijos vivían sometidos al arbitrio incontrolado de sus padres, para luego extenderlo a los de cualquier actividad de mayor importancia. Eran unas bases sociales en que la "autoridad" es omnipotente y no se puede eludir de ninguna forma y que ahora son obsoletas. Las nuevas generaciones han crecido en un nuevo esquema social, de obligaciones y derechos iguales para todos. El papel de los padres está en establecer normas y límites apropiados a la época, la familia, la escuela y la sociedad. No radica en determinar los caminos a seguir, las metas a lograr, dejando a un lado los intereses, los gustos, habilidades y aptitudes del hijo. 
     
    Al cambiar a una educación que contempla al niño como persona individual, con necesidades y decisiones propias, con derecho a la explicación y comprensión etc., se modifica la” autoridad avasalladora y sin derecho a discusión”, se evitan desobediencias y enfrentamientos molestos, se convierten en padres comprensivos, amables con concepto claros de las responsabilidades, deberes y prohibiciones que como hijo debe tener, las cuales son entendidas y aceptadas por el propio niño.
     
    La posición paterna anterior y antigua es inútil, pues la propia maduración evolutiva del niño, los amigos, medios y la sociedad en general le están inculcando algo distinto a las exigencias de su hogar. Al llegar a la adolescencia carecerá del desarrollo intelectual abstracto, del afectivo, de autonomía, del social, de pertenencia - independencia como para hacer los discernimientos que le corresponde hacer que haga. Y los costos de esta posición de los padres llegar a ser muy elevados y se han originado consecuencias que pudieron haberse evitado. Todavía se está a tiempo de rectificar y tomar el rumbo adecuado al momento.
    Afianzarse a las fantasías de omnipotencia, en las que entonces el hijo seguirá y hará las cosas y el esfuerzo para complacer a sus padres y obtener su aprobación, siempre implican un riego con el consecuente polo de consecuencias futuras inesperadas y hasta desagradables.
     
    Si bien el conjugar todo esto parece tarea difícil, no lo es tanto si se simplifican, con toda la capacidad adulta, las cosas. Una buena ayuda es tener presente siempre esta trilogía parental necesaria para la educación infantil y adolescente: *IDEAS CLARAS, *LIMITES PRECISOS, y *ACUERDOS MUTUOS.
     
    Refiriéndose específicamente al deporte, serían lo último sin cómo padres desmotivaran la práctica deportiva a su hijo. De hecho, desearían que más niños se alejaran de sus computadoras, dejaran a un lado sus IPods y teléfonos celulares y los innumerables riegos y peligros que se encuentren en el medio social y dedicaran más tiempo y energía a la actividad física y al deporte. Sin embargo, para algunos niños, el problema es el opuesto al sedentarismo. Motivados por sus padres y entrenadores, quienes le presentan visiones de gloria y becas. Sienten que están siendo empujados -o se empujan a sí mismos- al punto de un desajuste emocional, conductual, adaptivo o cognitivo. Al ver que no está siendo como su papá espera y exige surge en el niño sentimientos de incapacidad, de baja autoestima, de inestabilidad emocional. Sería conveniente modificar esta situación y hacerlo aceptarse y creer en él como un individuo capaz y dispuesto a enfrentarse a los retos y dificultades que surgen en la vida, sin que ello disminuya el aprecio y el cariño de sus padres.

    Elaborado por: Dr. Lorenzo Rubín Paradisi, (Ph.D.)
    GRUPO CLINICO NEUROPSICOLOGICO RUBIN
     Publicado en:
     Conociendo La Psicologia
    https://www.facebook.com/pages/Conociendo-La-Psicologia/393650887403647

lunes, 19 de agosto de 2013

COMO ADULTO RESPONSABLE ¿ME HE ESFORZADO EN CREAR PARA LOS MIOS UN AMBIENTE FAMILIAR POSITIVO?




 UNA BUENA CONVIVENCIA NECESITA DE UN AMBIENTE FAMILIAR POSITIVO, QUE SE CARACTERIZA POR:
- Los miembros reconocen y respetan las características de cada uno.
- Existe una comunicación fluida y respetuosa entre los integrantes.
- Cada uno se siente querido incondicionalmente y puede manifestar
   su cariño por los otros.
- Hay instancias para compartir en familia y para disfrutar juntos.
- Existe respeto a la intimidad y a la propia identidad.

 UNA BUENA CONVIVENCIA FAMILIAR NECESITA DE UNA DISCIPLINA BASADA EN EL RESPETO, EN LA QUE:
- Hay normas y límites razonables, claros y conocidos por todos.
- Los adultos ejercen la autoridad con cariño y firmeza.
- Los integrantes de la familia se tratan bien entre sí.

 LOS  PADRES QUE PROTEGEN A SUS HIJOS E HIJAS, SON AQUELLOS QUE:
- Entregan afecto, generan una relación de confianza y buena comunicación.
- Conocen los problemas, intereses y necesidades de sus niños y niñas.
- Saben dónde están sus hijos e hijas.
- Enfrentan los conflictos familiares sin violencia ni descalificaciones.
- No usan la violencia (gritos, castigo físico) como método de disciplina.
- Están conectados a una red familiar o social de apoyo.

 Fuente :MANUAL PARA EL TRABAJO CON FAMILIAS -UNICEF

viernes, 16 de agosto de 2013


TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

¿ Qué es la hiperactividad?

Prácticamente todos hemos oído y utilizado más de una vez el término hiperactivo, por lo general, como un calificativo más o menos benigno con el que nos hemos referido a aquellos niños que presentaban una actividad motriz por encima de lo normal. Este uso popular del término ha hecho que asociemos al niño hiperactivo con un niño malcriado, travieso o con graves problemas de conducta.

Los profesionales del campo de la psicopatología infantil, al utilizar este término, se refieren a un cuadro sintomatológico de base neurológica que puede degenerar en problemas importantes, pero que poco tiene que ver con el niño travieso o malcriado al que nos referíamos y que, sólo en algunos casos, puede ser asociado a problemas de conducta.

¿Cómo es entonces un niño hiperactivo?

En realidad, cuando se habla de un niño hiperactivo nos referimos a lo que la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) en su Manual de Diagnóstico Estadístico ha denominado con un nombre más largo y mucho más específico: DESORDEN POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD.
El término hiperactivo se utiliza en textos sobretodo de psicopatología infantil como una abreviatura algo confusa. El déficit de atención con y sin hiperactividad afecta a niños muy diversos.

EL EFECTO "BOLA DE NIEVE" DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD

El déficit de atención con hiperactividad, a pesar de tener en su base una sintomatología aparentemente simple (problemas de atención, impulsividad e hiperactividad motriz), cuando no se subsana con la intervención adecuada, puede generar problemas muy importantes. ¿ Cómo sucede esto así?

Para empezar, los problemas de atención, la impulsividad y la inquietud motriz, son tres características incompatibles con el buen rendimiento escolar y con el comportamiento que se exige en el contexto escolar. No es de extrañar, por tanto, que si al niño le cuesta rendir y centrarse en clase, su comportamiento resulte del todo inadecuado )se levanta, no termina tareas, etc.).

Si tenemos en cuenta que el rendimiento escolar es la primera prueba de valía persona que experimenta el niño y que de la aceptación de los compañeros de clase depende que el niño tenga una buena o mala autoimagen social, comprenderemos las repercusiones que esta sintomatología va teniendo en el desarrollo de su personalidad.

No es extraño, pues, comprobar cómo a medida que avanzan los años, los niños no tratados adecuadamente no sólo acentúan su sintomatología inicial, sino que, además, observan inadaptación escolar, problemas de conducta, autoimagen negativa, una imagen de sí mismo (autoconcepto) errónea (se hipervalora o se infravalora) y en algunos casos hasta síntomas depresivos.

Debido a este efecto bola de nieve, los problemas derivados de la hiperactividad infantil son tanto más fáciles de encauzar cuanto más pronto se inicia la intervención.


Fuente: Atendiendo Necesidades.   Autor  de este articulo: Isabel Orjales Villar

Padres en Positivo

Ser Padres en esta epoca vertiginosa es un reto¡¡¡ Aquí comparto con ustedes, artículos y material interesante para apoyarles en este desafío cotidiano. Geraima Espinoza F.