martes, 10 de junio de 2014


FACTORES NECESARIOS PARA LA ADQUISICIÓN DE LA LECTOESCRITURA




El aprendizaje de la lectura y la escritura es uno de los aprendizajes más difíciles a que se va a someter el niño de seis años, por lo que necesita de cierta madurez en diferentes áreas para llevar a cabo dicho aprendizaje. Si no existen las condiciones psicomotoras necesarias para enfrentarlo, el escolar estará expuesto al fracaso, miedo, ansiedad, frustración que atentarán contra el éxito de su aprendizaje; no solo de la lectoescritura sino en el resto de las áreas de conocimientos.

El lenguaje escrito supera al oral en cuanto a funcionabilidad y complejidad, su base psicofisiológica es el resultado de la reorganización del mismo sistema funcional.
Está representado por dos procesos: lectura y escritura, los cuales utilizan los mismos códigos, la grafía y ambos aunque se diferencian se autocondicionan, permitiendo uno la realización del otro.

Para el aprendizaje de lectoescritura, sucede lo mismo que con cualquier otro aprendizaje, es necesario que el niño alcance una madurez, sin la cual no se puede iniciar dichas tareas. Esta madurez sería posible solo con la actualización de los factores que intervienen en la adquisición y desarrollo de lectoescritura.
Los adultos , en ocasiones cometemos el error de llevar al niño a enfrentarse al aprendizaje de la lectoescritura sin tener las condiciones para acometer dicho aprendizaje, provocando problemas al leer y escribir que contribuyen a la repitencia, al fracaso escolar y a la desmotivación por el estudio, con repercusión desfavorable en el resto de las asignaturas.
De ahí la importancia de crear las condiciones necesarias para acometer dicho aprendizaje, para lograr de forma exitosa su adquisición y desarrollo.

La estructura psicofisiológica de la escritura y de la lectura, está representada por dos niveles:
I- El nivel sensomotor que garantiza la técnica de los procesos, o sea, saber leer y saber escribir.
II- El nivel semántico que garantiza que el lenguaje escrito se convierta en una forma especial de la actividad verbal, es decir, en un medio de comunicación.

Niveles de la escritura. El primer nivel está representado por diferentes eslabones:
El análisis de la composición sonora de la palabra: distinguir o extraer los sonidos aislados, convertirlos en fonemas estables, dándole su orden y sucesión en la palabra.
Correlacionar cada sonido aislado con la grafía correspondiente: codificar la imagen auditiva en imagen visual (relación fonema – grafema).
La recodificación de la imagen visual de las letras en los rasgos gráficos correspondientes, que se realiza mediante una serie de movimientos consecutivos de la mano.

En este nivel se garantiza la copia y el dictado.
El segundo nivel, el semántico, es el que permite la realización espontánea de la escritura, respondiendo a una idea o un motivo surgido, haciendo uso de códigos semánticos, sintácticos y gramaticales.

Al principio el concepto de maduración, era puramente biológico, pero se ha analizado que este solo explica procesos fisiológicos. Sin embargo, existen otros procesos que encierran principalmente un componente psíquico, rebasando por tanto el concepto biológico y analizándose una maduración biopsicosocial (biológica, psicológica y social).

Con respecto al aprendizaje de la lectura y la escritura, es necesario que el escolar alcance una madurez, sin la cual no se pueden iniciar dichas tareas, y esta madurez sería posible solo con la estimulacion y reajuste  de los factores que intervienen en la adquisición y desarrollo de ambos; y en donde   las condiciones o factores que se deben desarrollar para alcanzar el nivel madurativo para la adquisición y desarrollo de la lectura y la escritura son :

- Lenguaje.
- Nivel mental.
- Perceptivo.
- Psicomotriz.
- Factores emocionales.

Cuando exista un desarrollo adecuado de estos factores, se estará en presencia del nivel madurativo necesario para la adquisición de estos procesos.
Por consiguiente ninguna enseñanza deberá comenzar antes de haberse conseguido dicha madurez, ya que supondría un esfuerzo por encima de las posibilidades reales del escolar, lo que podría provocar frustraciones, así como rechazo a las tareas escolares. Desde las etapas precedentes debe realizarse un trabajo preventivo que garantice el acceso a los códigos del lenguaje escrito.

sábado, 7 de junio de 2014


TIPS  PARA  LA  CRIANZA POSITIVA (I)

RECONOZCA LAS BUENAS ACCIONES DE SU HIJO 

¿Se ha detenido a pensar alguna vez cuántas veces al día tiene reacciones negativas para con sus hijos? Es posible que se dé cuenta de que los critica muchas más veces de las que los felicita. ¿Cómo se sentiría si un jefe lo tratara de un modo tan negativo, aun si fuese con buenas intenciones?

El enfoque más positivo para la disciplina y mejorar comportamientos , es reconocer las buenas acciones de los niños: "Hiciste la cama sin que te lo pidiera, ¡eso es genial!" o "Te estaba mirando mientras jugabas con tu hermana y fuiste muy paciente". Estos comentarios serán mucho más eficaces para alentar la buena conducta a largo plazo que las criticas y los regaños continuos.

Propóngase encontrar algo para elogiar todos los días. Sea generoso con las recompensas: su amor, sus abrazos y elogios pueden hacer maravillas y suelen ser suficiente gratificación. Pronto descubrirá que está "cultivando" en mayor medida el comportamiento que desearía ver.


ESTIMULE LA AUTOESTIMA DE SU HIJO

Los niños comienzan a desarrollar su sentido del yo desde que son bebés, cuando se ven a sí mismos a través de los ojos de sus padres. 

Sus hijos asimilan su tono de voz, su lenguaje corporal y todas sus expresiones. Sus palabras y acciones como padre tienen un impacto en el desarrollo de su autoestima más que ninguna otra cosa. 

El elogio de los logros, aunque sean pequeños, hará que los niños estén orgullosos; permitirles que hagan cosas por sí solos los hará sentir que son capaces y fuertes.


Por el contrario, los comentarios denigrantes o las comparaciones negativas con otros niños los hará sentir inútiles.

Evite las afirmaciones tendenciosas o usar palabras hirientes. Los comentarios tales como "¡Qué estupidez!" o "¡Te comportas más como si fueras un bebé que tu hermano pequeño!" pueden causar el mismo daño que los golpes físicos. 

Elija las palabras con cuidado y sea compasivo. Dígales a sus hijos que todas las personas cometen errores y que usted aún los ama, incluso cuando no apruebe su comportamiento.

Padres en Positivo

Ser Padres en esta epoca vertiginosa es un reto¡¡¡ Aquí comparto con ustedes, artículos y material interesante para apoyarles en este desafío cotidiano. Geraima Espinoza F.